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Crecer en tiempos celularizados. (1º Parte)

Todo tiempo pasado fue mejor, suspiramos los adultos rememorando nuestra infancia y juventud, sin embargo, habría que pensar que tal vez la diferencia entre pasado y presente reside en las tecnologías que utilizamos y en las formas y estrategias que utilizamos para adaptarnos al mundo que nos rodea.

 

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Cuando hablábamos de mundo en un pasado bastante cercano, nos imaginábamos la mayor parte, porque sólo conocíamos la existencia de otras latitudes a través de diarios, revistas y televisión. Cuando hoy hablamos de mundo, nuestros niños y niñas, jóvenes hablan de cualquier parte como cercana y accesible porque gracias a las tecnologías de la información y comunicación las distancias se han reducido a una mínima expresión. En un abrir y cerrar de ojos, o lo que es más claro, con sólo un click, podemos saber lo que sucede en Francia, Libia o en el fondo del océano.

 

Lo paradójico de estas tecnologías es que nos acercan por un lado y por el otro nos alejan. Nos transformamos en sujetos mediatizados. Muchas veces necesitamos de un pequeño aparato para comunicarnos. Ese aparato se llama celular. Es allí donde aparecen nuestros jóvenes, una generación celular conectiva que proyecta sus deseos, miedos y fantasías utilizando el teléfono móvil, más como una proyección del cuerpo y la mente que como una herramienta tecnológica.

Mientras, los adultos sorprendidos, no podemos establecer aún si está bien o mal que esto suceda y no encontramos la forma de encajar en esta realidad en la que somos convidados de piedra porque el celular aparece mediatizando nuestra vida familiar. En los horarios de comida, en la cama (mientras los adultos creemos que nuestros hijos duermen, ellos juegan, escuchan música, pelean, conversan, sacan fotos, etc.) Ese aparatejo que otrora servía para comunicarse, hoy, fragmenta, celulariza las horas.

Lo mismo, ha llegado también a las aulas, es por eso, que desde hace un tiempo a esta parte, docentes, psicopedagogos, investigadores, psicólogas, sociólogas nos dedicamos a pensar cómo la escuela debe incorporar esta realidad que irrumpe derribando sus muros.

Uno de los grandes desafíos está en lograr que nuestros jóvenes puedan utilizarlo en forma adecuada en un marco de responsabilidad y respeto, ya que como lo afirmamos anteriormente las TIC’S suelen ser utilizadas para canalizar y proyectar deseos, miedos y fantasías en un mundo muy complejo que los atemoriza en donde el otro (mi compañera de grado) suele verse más bien como una amenaza que como una oportunidad.

En varias oportunidades en los últimos años, algunos padres pidieron reunirse con los docentes para informar sobre situaciones de conflicto entre compañeros de curso o de la escuela, pero que no aparecían dentro de la institución, sino en otros espacios y aquí nos detenemos para incorporar un concepto que antes no se tenía en cuenta en el ámbito escolar y es el de espacio de los flujos o espacio virtual. Un lugar donde los adultos no entramos, pero en el que nuestros niños y jóvenes son habitués. Esta situación se fue haciendo cada vez más y más frecuente y con la incorporación de los celulares inteligentes en poder de niños que les permiten navegar sin dificultad y estar permanentemente conectados por lo que se presentaban situaciones que irrumpían de un día para el otro, generadas en el entorno hogareño donde un niño/a se burlaba de un compañero y esta acción se replicaba inmediatamente porque la mayoría de los compañeros se encolumnaba detrás del agresor/a. Los padres ofendidos denunciaban ante las autoridades escolares sin poder entender que el autor/a de las burlas era menor de edad y que trabajar este tipo de problemáticas demanda un tiempo.

Por todo lo expuesto anteriormente comenzamos a trabajar con los chicos y chicas de 7º, tratando de problematizar las TIC’S. Deseábamos que apareciera una mirada crítica sobre su uso indiscriminado y las consecuencias del mismo, por lo que organizamos dos jornadas en las que se involucraron a todos (maestros, maestras y los padres) de los alumnos. Los problemas que surgen por el mal uso del las tecnologías de la información y la comunicación, en la mayoría de los casos tienen que ver con el aspecto físico y los estereotipos instalados. Nos ayudaron en esta tarea los padres de los chicos que recibían burlas mediante las redes sociales, quienes nos pasaron memes[1] con imágenes de sus hijos ridiculizados por su aspecto y conversaciones de Whastapp donde aparecían burlas algunas muy incisivas.

Prof. Virginia Arias

Dirección nivel primario

 


[1]  El término meme de Internet se usa para describir una idea, concepto, situación, expresión y/o pensamiento manifestado en cualquier tipo de medio virtual, cómic, vídeo, textos, imágenes y todo tipo de construcción multimedia que se replica mediante internet de persona a persona hasta alcanzar una amplia difusión. Los memes pueden propagarse mediante un hipervínculos, foros, imageboards, sitios web y cualquier otro difusor masivo, sobre todo, como lo son hoy en día las redes sociales. El concepto de meme se ha propuesto como un posible mecanismo de evolución cultural. Las estrategias publicitarias de mercadotecnia viral se basan en la propagación de memes para promocionar un producto o concepto.