logo fundacion trans

INCLUSIÓN. La escuela como territorio de tensiones

La pregunta que sigue interpelándonos es cómo estar verdaderamente juntos, todos, en este espacio que es la escuela. En palabras de Skliar pensar de qué se trata, qué significa el habitar juntos la escuela. El afirma: “Hay un equívoco desde el inicio de la discusión sobre la convivencia y el estar-juntos en educación: ni la una ni la otra pueden ser pensadas como flechas, signos, símbolos o indicaciones que apuntan necesariamente hacia la armonía, la no conflictividad, el acuerdo instantáneo, la empatía inmediata, la plena satisfacción educativa….¿cómo hacer para responder a esa cuestión si lo primero a lo que nos vemos obligados es a pensar ese inhóspito espacio de cotidiana ajenidad, a sentir la amargura extrema por la indiferencia y, también, a padecer la anacrónica insistencia en una comunión a veces tan forzada como forzosa?, y ¿qué marca particular asume, si es que la asume, la convivencia al interior de las instituciones educativas?” (Skliar, 2009)

Glauxinclusion

En la búsqueda de más herramientas y de intercambios de experiencias que nos ayuden a construir mejores respuestas a esta pregunta  participamos este año del 3º Congreso Internacional sobre problemáticas en educación y salud, este año con eje en niños y jóvenes con discapacidad: De la patologización a la inclusión.

Fuimos muchos los que nos acercamos (más de 800 participantes) desde todos los rincones del país con muchas preguntas y manifestando (creemos que el éxito de la convocatoria habla de esto) la necesidad de estrategias para resolver situaciones concretas que se nos plantean en las aulas frente a la diversidad y sus distintos grados; ansiosos por escuchar otras voces. En palabras de Flavia Terigi: “una serie de cambios en las culturas juveniles y en las expectativas de inclusión educativa desafían desde hace tiempo las funciones y la organización tradicional de la escuela secundaria. En su origen selectivo y con un currículo comprehensivo y academicista, diferenciada tempranamente en modalidades profesionales y propedéuticas, la escuela secundaria debe enfrentar hoy nuevos tiempos y nuevos públicos. La llegada de nuevos sectores sociales ha contribuido a desestabilizar los acuerdos previos sobre este nivel educativo, y enfrenta a los gobiernos y a las escuelas con los límites de las tradiciones pedagógicas y de la organización institucional". (Terigi, 2007)

Hicieron presentaciones muchos de los principales referentes en estos temas, escuchamos y compartimos muchas de las ideas de la Dra. Flavia Terigi, del Lic. Esteban Levin, la Lic. Ana Moyano y el Dr. Carlos Tkach.

Entre todo lo expuesto en las numerosas presentaciones de las experiencias y paneles del Congreso que se extendió a lo largo de 3 días, lo que quedó en evidencia es que el tema de la inclusión educativa es un campo plagado de tensiones y contradicciones. Sostiene Esteban Levin:El mayor desafío para las escuelas, a la hora de contemplar la inserción de los niños que no están en condiciones de acomodarse a las normas que rigen para todos, es tomar decisiones que implican la flexibilidad de algunas reglas en función de las posibilidades de un alumno, en un sistema que se regula por el para todos”. (Levin, 2006)

Entre las muchas contradicciones que habitan este campo están las que se dan entre los que impulsan la inclusión plena: “una sola escuela para todos y con todos adentro, con los recursos de la educación especial apoyando a los maestros trabajando conjuntamente” (Cobeñas, 2017), y los que sostienen que la escuela común tiene límites en sus posibilidades de acompañamiento. Ana Moyano en este sentido sostiene: “una sola escuela es una utopía, en nuestro país se certifican contenidos específicos para terminar la escuela secundaria… hasta tanto no podamos lograr este camino de cambio de decir que nosotros tenemos que educar para una mejor calidad de vida, para aprendizajes para vivir en este mundo, no todos los alumnos (tengan o no discapacidad) van a hacer su trayectoria escolar en una escuela pensada en la homogeneidad y en la normalización”. (Moyano, 2017)

También confrontan los que afirman la importancia del diagnóstico médico para trabajar en el aula contra los que piensan que rotular no ayuda. Carlos Tkach al respecto señala que “la experiencia es traumática para las familias de un niño con discapacidad y buscan de las figuras educadoras y del diagnóstico un mecanismo que le permite a la subjetividad aceptarlo y negarlo al mismo tiempo” (Tkach, 2017) y que desde su práctica profesional se niega a poner un nombre que transforme a los chicos  en parte de una clasificación. Al respecto Esteban Levin dice:El hecho de nombrarlos realizaría una operación sobre un número de niños –con sus diferencias, particularidades y subjetividades-, que los transformaría en un conjunto al que se le atribuye homogeneidad o consistencia. Esta conformación de un conjunto cerrado sobre lo que falla, sobre lo que hace síntoma a una institución particular, lo transformaría en un resto inasimilable”. (Levin, 2006)

A estas posturas se suman las de aquellos otros que, en pos de la inclusión, consideran aceptable el pasaje casi automático de un año a otro, mientras otros son críticos de esta promoción en tanto haya contenidos y habilidades que no han sido incorporados.

Esta interrogación acerca de cómo hacer entre todos, la escuela de todos, aparece con más fuerza y genera debates aún más intensos a partir de la reglamentación vigente que afirma el derecho de todos a la igualdad de oportunidades en educación.

La escuela aparece como escenario de estas contradicciones y de las tensiones que se producen entre los múltiples actores involucrados: estudiantes, docentes, familias, profesionales externos, etc.

El Glaux desde sus comienzos se caracterizó por la diversidad de sus alumnos y por tener una mirada que se detiene en las necesidades y particularidades de cada uno. Desde siempre evaluamos haciendo foco en el compromiso y trabajo de cada uno para el logro de lo que nos planteamos, en cada caso, como meta.

A partir de nuestra experiencia docente entendemos que no hay un único camino hacia el objetivo. Los recorridos son múltiples, diversos, no lineales ni preestablecidos sino que se van construyendo. Los experimentamos como trayectorias espiraladas con avances y retrocesos en los que, por momentos, es preciso detenerse y repensar estrategias, herramientas, apoyos, realizar los ajustes necesarios para luego avanzar.

Entender estos avances, retrocesos y pausas como parte de un proceso de cambio y crecimiento positivo no siempre es fácil.

Respetar la multiplicidad de trayectorias, de estilos y ritmos de aprendizajes es algo que requiere de una permanente reflexión y búsqueda acerca de cómo conciliarlo con un sistema que aún mantiene estructuras con base en una homogeneidad y selectividad que contradicen los nuevos lineamientos.

Equipo Directivo

Bibliografía:

  • Skliar, Carlos (2009) De la crisis de la convivencia y el estar juntos en educación
  • Levin, Esteban (2006) ¿Hacia una infancia virtual? La imagen corporal sin cuerpo
  • Terigi, Flavia. (2007). III Foro Latinoamericano de Educación Jóvenes y docentes. La escuela secundaria en el mundo de hoy: Los desafíos que plantean las trayectorias escolares. Fundación Santillana. Argentina.
  • Moyano, Ana (2017) Ponencia en 3º Congreso Internacional sobre problemáticas en educación y salud: De la patologización a la inclusión.
  • Cobeñas, Pilar (2017) Ponencia en 3º Congreso Internacional sobre problemáticas en educación y salud: De la patologización a la inclusión.
  • Tkach, Carlos (2017) Ponencia en 3º Congreso Internacional sobre problemáticas en educación y salud:
    De la patologización a la inclusión.